DESEO SEXUAL INHIBIDO

DEFINICIÓN: Disminución persistente y anómala del deseo de actividad sexual.

El mecanismo sexual es singularmente frágil y se puede trastornar mediante múltiples factores, ya sean biológicos, farmacológicos, interpersonales, sociales, ambientales, económicos, etc.

El control del estímulo sexual y su respuesta  es una especie de círculo interactivo de influencia. En principio, hay un estímulo sensorial o imaginado que desencadena un impulso que llega a la médula cerebral  y, a través de hormonas e impulsos nerviosos, ordena a los órganos sexuales que se pongan en movimiento.

Todos estos elementos y las vías nerviosas que transmiten estas órdenes, deben  estar en buen estado para que el proceso total se lleve a cabo.

Endorfinas, Catecolaminas, Serotonina y Dopamina ejercen una influencia global importante en la respuesta sexual.

Debemos  tener en cuenta muy especialmente a la DOPAMINA ya que su deficiencia no sólo incide en el  deseo sexual  inhibido (DSI) sino que además –y esto hay que tenerlo muy en cuenta-si  la persona  que consulta es mayor de 50 años hay que chequear el nivel de Dopamina para no cometer  el  error de tratar al paciente por una disfunción sexual  cuando se podría estar instalando la enfermedad de Parkinson. Dicha enfermedad es un trastorno del sistema nervioso central caracterizado por la degeneración de células de una región cerebral -denominada “Ganglios Basales” - y especialmente en una parte del tronco encefálico llamada “Sustancia Negra”.  Estas células fabrican una sustancia que es precisamente la Dopamina, responsable de transmitir la información para el correcto control de los movimientos.

Los factores farmacológicos que son causa de DSI son algunos antihipertensivos, antidepresivos, diuréticos y antipsicóticos.

Pero, además, la calidad de la relación con el compañero es un factor decisivo. Por eso,  las preocupaciones económicas, la inestabilidad a todo nivel y la inquietante sensación de preguntarse qué futuro nos espera  generan un denso y primordial factor en el ranking del DSI, donde además se destacan:

 

  1. Falta de comunicación
  2. Discusión permanente
  3. Necesidades afectivas insatisfechas
  4. Insatisfacción sexual
  5. Desavenencias financieras
  6. Problemas con parientes
  7. Infidelidad
  8. Conflicto respecto de los hijos
  9. Dominación de uno de los cónyuges
  10. Alcoholismo
  11. Agresiones físicas
  12. Aburrimiento

 

El contexto es determinante. Las parejas preocupadas y ocupadas en resolver problemas inmediatos no generan espacios para la fantasía, los pensamientos e ilusiones sexuales y así van perdiendo juegos, galanteos y rituales indispensables para la aparición del deseo, motor de la excitación y puesta en marcha del encuentro amoroso.