Introducción a la Psicoterapia ZEN

“Ni tus peores enemigos pueden hacerte tanto daño, como tus propios pensamientos…”

Buda

Los seres humanos somos esencialmente espirituales porque sentimos la necesidad de preguntarnos cuestiones “fundamentales” o “sustanciales”. ¿Por qué nací? ¿Cuál es el significado de mi vida?

La necesidad de que las cosas tuvieran sentido, dicen, dio paso a la imaginación simbólica, a la evolución del lenguaje y al extraordinario crecimiento del cerebro humano.

La necesidad de encontrar un sentido a la vida es la crisis central de nuestro tiempo, expresada a través de una sensación de vacío interior.

Tenemos que usar nuestra Inteligencia Espiritual Innata para forjar nuevos rumbos, para encontrar alguna sana expresión de significado, algo que nos emocione y nos guíe desde nuestro interior.

La Inteligencia Espiritual es el alma de la inteligencia. Es la inteligencia que cura y nos hace completos. Muchos vivimos vidas fragmentadas y heridas. Anhelamos lo que el poeta P.S. Eliot llamó “una unión plena, una comunión más profunda”, pero no hallamos medios para ello dentro de nuestro ser, dominado por el EGO o prisionero de los símbolos o instituciones existentes en nuestra cultura.

El Buda dirá que la creencia en un EGO nos hace esclavos y víctimas de un fantasma, que es nuestra mente.

Ese EGO, es causante de guerras y otras acciones barbáricas de los hombres generadas por un marcado egoísmo.

Un conocido proverbio Zen dice: “El modo como crees ser no es la manera en que eres realmente, son los barrotes de tu prisión personal”.

Un místico del siglo XX, el rabino Abraham Heschel dijo: “Estamos más cerca de Dios cuando preguntamos que cuando pensamos que tenemos la respuesta”. Si las características para una alta inteligencia espiritual son:

  • Capacidad de ser flexible (activa y espontáneamente adaptable)
  • Poseer un alto nivel de conciencia de sí mismo
  • Capacidad de afrontar y aceptar el sufrimiento
  • Capacidad de afrontar y trascender el dolor
  • La cualidad de ser inspirado por visiones y valores
  • Reluctancia a causar daños innecesarios
  • Tendencia a ver las relaciones entre las cosas (ser “holístico”)
  • Marcada tendencia a preguntar “¿Por qué?” “¿Y si…?”
  • Ser lo que los Psicólogos denominan “independiente de campo”, es decir, poseer una facilidad para estar contra las convenciones.

¿Cómo mejorar la inteligencia espiritual si vivimos en una cultura espiritualmente pobre, caracterizada por el materialismo, la eficacia, la estrechez de miras y carencia de significado y compromiso?

La cultura occidental, donde quiera que se halle en este planeta, reboza de lo inmediato, lo superficial, la egoísta manipulación de las cosas.

Usamos mal nuestras relaciones y nuestro entorno, así como el sentido humano más profundo.

Hay una actividad frenética en “ganar y gastar”.

Experimentar una filosofía de vida espiritual, poseer un sentido de “algo más allá…” de “algo más…” que confiere sentido y valor añadidos en lo que ahora somos.

Mas allá de las particularidades de cada historia personal, todos queremos saber porqué sufrimos, qué nos produce dolor emocional, cómo superarlo y aliviar el peso de la existencia. Esto ha sido a través de los años tema de consulta.

Las prácticas de una Psicoterapia Occidental se están enriqueciendo con los saberes de una filosofía oriental, desarrollando las bases de un nuevo enfoque basado en la compasión, el cese de la codicia, y la práctica del no apego y las virtudes nobles: La Psicoterapia Zen.

 

Psicóloga- sexóloga
Psicocardióloga
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