Voluntad Anticipada

Nuestra relación con la muerte en la vida

La voluntad anticipada es el conjunto de preferencias que una persona tiene respecto del cuidado futuro de su salud, de su cuerpo y de su vida, y que decide cuando está en pleno uso de sus facultades mentales, en anticipación a la posibilidad de que en algún momento en el futuro se encuentre incapacitada para expresar esas preferencias y tomar decisiones por sí misma.

La voluntad anticipada contiene no sólo las preferencias sino también los valores de la persona, su entorno cultural, y sus creencias religiosas.

La voluntad anticipada tiene algunas semejanzas con un testamento y las razones para elaborarla son también similares. En un testamento, una persona indica su deseo de cómo ha de disponerse de sus bienes cuando haya fallecido. En una voluntad anticipada, una persona indica cómo quiere que se disponga de sus bienes más preciados: su salud, su cuerpo y su vida, en un momento cercano a la muerte, en el que ya no tenga capacidad de decidir por sí misma; momento en que un encarnizamiento terapéutico por parte del equipo médico y una negación maníaca por parte de los familiares del enfermo, no puedan definir la frontera entre la vida biológica y la existencia humana.

Por lo general, se hace referencia a la voluntad anticipada en el contexto de una enfermedad terminal, un estado de coma, o un estado de sufrimiento irreversible, que son situaciones en que la persona pierde la capacidad de expresar sus deseos y decidir por sí misma.

En estas circunstancias, el conocer la voluntad anticipada de una persona puede facilitar la toma de decisiones tales como: cuáles tratamientos médicos han de aplicarse y cuáles han de evitarse, cuáles síntomas han de tratarse, y cuáles pueden permitirse, qué hacer en caso de que la persona pierda la capacidad de alimentarse por sí misma, qué hacer en caso que los tratamientos médicos ya no sean útiles y la muerte sea inevitable, qué hacer en caso de que ocurra un paro cardiorespiratorio, o decidir si el fallecimiento ha de ocurrir en casa o en el hospital.

Más aún, el conocer la voluntad anticipada permite que su dignidad sea respetada hasta el último momento, lo cual maximiza la calidad de vida.

Cuando una persona pierde la capacidad de expresar sus preferencias y decidir por sí misma, la responsabilidad de decisiones sobre su salud, su cuerpo y su vida, recae en su representante legal, que casi siempre es un familiar cercano.

Tomar estas decisiones es sumamente difícil y con frecuencia implica una carga emocional y social para el responsable. Conocer la voluntad anticipada facilita la toma de decisión y alivia esa carga.

Por eso es importante que se tome el tiempo para reflexionar y definir su voluntad anticipada; la Corte Suprema de Justicia reconoció el derecho a la muerte digna.

Una forma inteligente de vivir es ir aprendiendo a morir.

Perla Marzano
Psicóloga- sexóloga
Psicocardióloga
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