Cómo incide la vitamina "D" en el declive mental

Hasta ahora sabíamos que la vitamina “D” juega un papel clave para la absorción y mantenimiento de los niveles de calcio. Esto permite la adecuada estructura de los huesos y dientes, además de fortalecer el sistema inmune y ayudar a prevenir infecciones. A su vez, también es fundamental para el normal funcionamiento del sistema nervioso.

Hoy, el Dr. Joshua Miller, Presidente del Departamento de Ciencias de la Nutrición de la Facultad de Ciencias Ambientales y Biológicas de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, nos dice: “Hay evidencias sólidas de que la vitamina “D” entra en las células del cuerpo incluso en el cerebro, así que tal vez la vitamina “D” proteja al cerebro de desarrollar las placas que se asocian con la enfermedad de Alzheimer”.

El Dr. Miller encontró que los adultos con unos niveles bajos en vitamina “D” eran propensos a tener demencia y una memoria y unas habilidades de pensamiento deteriorados, pero que no se vinculan significativamente en el declive de la memoria a largo plazo ni con la capacidad de percibir relaciones visuales y espaciales. Este déficit tiene más probabilidad de encontrarse en personas mayores de 75 años.

Miller sostiene que tomar complemento de vitamina “D” ralentiza el deterioro mental ya que las desventajas son ínfimas. 
La ingesta diaria recomendada de vitamina “D” para los adultos mayores es entre 600 y 800 unidades internacionales (ui) según los institutos nacionales de salud de EEUU.

La vitamina “D” también conocida como la vitamina de la luz solar, se encuentra en los siguientes alimentos leche, jugo de naranja, cereales, yogurt, pescado, yema de huevo y el hígado.

En la investigación, los negros y los hispanos tenían los niveles más bajos de vitamina “D”. En la piel oscura que contiene concentraciones más altas de melanina, la síntesis de la vitamina “D” se encuentra inhibida.

La edad promedio de los que intervinieron en el estudio fue de más de 75. Durante el seguimiento, las tasas de deterioro cognitivo, memoria y habilidades de resolución de problemas fueron más altas entre los deficitarios de vitamina “D” que entre los que tenían un nivel adecuado de dicha vitamina.

Miller y sus colaboradores definieron cuatro niveles de vitamina “D” en sangre: 
Deficiencia: menos de 12 nanogramos por mililitro. 
Insuficiencia: desde 12 a menos de 20 (ng/ml). 
Nivel adecuado: entre 20 y menos de 50 (ng/ml). 
Nivel alto: 50 o más ng/ml.